lunes, 25 de mayo de 2020

Y cuando terminó la cuarentena... los cristales seguían ahí.

Allá por el mes de marzo, dejamos los cristales sumergidos en garrafas de disolución saturada... Lo suficiente como para que durante dos semanas, pudiera continuar la evaporación sin riesgo de que nuestras creaciones quedaran al aire libre y se estropearan con los cristalitos que aparecen al secarse y que afean las caras de los poliedros grandes.
Las semanas se convirtieron en meses. Dos meses y medio en los que el instituto estuvo cerrado. ¿Qué fue de nuestros cristales y de nuestras garrafas? Resistieron, a pesar de todo. Y habían crecido. Se nos habían hecho mayores. Es una pena que no pudieran viajar a Zaragoza a la exposición. Sólo podréis verlos en estas fotos.







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